“De ollas y sueños” es la primera película gastronómica peruana que llega a las de cine de Lima. Después, el documental se proyectará escuelas de cocina y en salas públicas de 10 ciudades del interior de Perú.
La cinta, de 75 minutos de duración, nos ofrece un recorrido por distintas ciudades del país y del mundo: Desde los platos típicos de la selva que se prepara al borde del río Amazonas hasta los que se cocinan en el restaurante El Aguajal del Londres. Desde las papas que se utilizan en la sierra para hacer la pachamanca, hasta la que sirve para preparar una atractiva causa limeña en el restaurante El Picaflor en París.
Desde el arroz con pato que se prepara en el norte en ollas de barro sobre leña, hasta el lomo saltado que cocina con nostalgia una pareja de peruanos que reside en Nueva York.
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Desde los anticuchos, picarones y turrón que se vende –y consume- en la procesión del Señor de los Milagros, hasta las viandas que las familias llevan a las tumbas de sus seres queridos en el cementerio de Villa María del Triunfo en el día de los muertos.
Pero “De ollas y sueños” tiene algo más: En ella está el sentir de los chefs más importantes de nuestro país. Aquellos como Javier Wong, quien dice que los cocineros no solo saben cocinar para los que tienen dinero, sino también para los que no lo tienen; como Pedro Miguel Schiaffino, quien presentó la comida amazónica en Madrid Fusión; o como Gastón Acurio, quien sentencia que “hambre y gastronomía son incompatibles, es decir, no es ético, no es moral”.
Por eso, el documental de Ernesto Cabellos nos muestra, en un constante vaivén, desde las cocinas más humildes hasta las más sofisticadas. Y, lo que es más importante, el trabajo que los reconocidos cocineros peruanos están haciendo para que el éxito de nuestra gastronomía beneficie a todos. “La cocina significa para todo un pueblo: la oportunidad de desarrollo, de integración y proyección al mundo”, dice Cabellos.
Fuente: El Comercio






